Las soluciones adoptadas han permitido eliminar por completo las emisiones contaminantes, ya que la alimentación de las bombas de calor es totalmente eléctrica.
También se han reducido los consumos energéticos gracias, en parte, a los paneles fotovoltaicos instalados en el tejado.
El principio de descentralización con unidades de renovación y purificación de aire, alojadas en el patio interior del edificio, ha permitido obtener la máxima flexibilidad y autonomía funcional, reducir los costes de gestión y la mejora de una buena parte de las terrazas situadas sobre el tejado del edificio.
Los espacios dedicados a los sistemas técnicos se han racionalizado, con una importante reducción del impacto estético sobre el tejado, dignificando de nuevo un edificio muy representativo de la arquitectura de los años 30 del pasado siglo.
El edificio ha obtenido la prestigiosa certificación LEED (Leadership in Energy and Environmental Design TM) de nivel Gold, de acuerdo con lo establecido en la norma Core & Shell, versión 2009.